viernes, 29 de abril de 2011
La vida corre, demasiado para nuestro gusto. Cógela, atrápala, y por supuesto, no la dejes escapar. No esperes grandes emociones ni sentimientos, porque tal vez nunca los encuentres. Sólo limítate a seguirla, tiempo al tiempo, todo llega en su justo momento, ni antes ni después. Confórmate y sonríele al sol que aparece cada alba por ese pequeño recodo de tu ventana. Cada día es uno nuevo y distinto, aprovéchalo, pues no habrá otro igual. En definitiva, no esperes a las ocasiones especiales para empaparte de alegría. Emborracha tus sentidos con el aire de la tarde, disfruta de la brisa del atardecer y corre para tratar de impedir el crepúsculo. Vive.
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